Sábado animado en Darmstadt
Cuando me he levantado esta mañana, Karlshof parecía un campo de batalla. En días normales, el complejo ofrece de por sí un aspecto amedrentador. Cuál si fuera una vetusta iglesia que llevase las heridas de guerras ya olvidadas, el complejo conserva el rastro de todas y cada una de las juergas, fiestas y botellones que han visto sus jóvenes muros. Pero la apariencia de hoy, tras la macrofiesta de ayer (ver La Larga Semana VIII: El Gran Viernes, prox.), es especialmente infrahumano. El olor se ha vuelto más penetrante y las botellas, hechas añicos o intactas, vacías o rezumantes, cubren gran parte de las superficies anteriormente consideradas de paso. Nada más entrar al ascensor, me he quedado pegado al suelo debido al efecto de algún producto que no tuve ni tiempo ni entereza de descubrir su naturaleza. Acabé bajando por la escalera.
Siguiendo con el apretado calendario impuesto por la FH a los Erasmus "Civilizados" (ver el mismo post de antes), hoy deberíamos haber ido al rastrillo de Francfurt (mercado de las pulgas, en Alemania). Sin embargo, Ytor y yo, decidimos aprovechar el día para dar una vuelta por Darmstadt y hacer la compra (y disfurtar de nuestro primer día sin obligaciones académicas o burocráticas).
Los sábados en Darmstadt están llenos de vida. La gente aprovecha para salir a hacer las compras semanales y hay músicos ambulantes y actuaciones por todas partes. Además, la semana que viene son las Elecciones Generales en Alemania y hoy había mucho político por las calles. La Luisenplatze (el corazón de la ciudad) estaba atestada de stads de partidos. Me recordaba a las hermandas universitarias que salen en la películas americanas. Allí esta el CDU (derecha), allá el SPD (izquierda, en el gobierno actualmente), más acá el FPD (liberales, el centro),... ¡y todos con sus camisetas, sus gorritos y sus globos de colores! Había un niño pequeño, al que su padre le había dado un globo amarillo, que quería un globito rojo. Ante la insistencia del padre con su globo amarillo, el niño usó su arma más poderosa, la llantera (con la subsiguiente humillación pública), para hacer saber que, aunque el no entendía de partidos políticos, si entendía de colores.
Estuvimos callejeando un rato y llegamos a una plazoleta en la que un grupo de musicos con tambores y maracas tocaba una fusión de música caribeña y africana. La sobriedad alemana impedía a los asistentes al evento levantar siquiera una pestaña como gesto de complacencia. Pero a mí, como buen latíno, la música me embargó incitándome a bailar.Hice algunos intentos pero ver tanta gente parada me bajaba la moral. Al final, desistí de mi intento de sacudir el polvo a los teutones y seguimos paseando. Quizás, si hubierámos ido con otros colegas hubiéramos podido "ARMARLA". Por lo visto, la actuación formaba parte de algún acto político pero no comprendimos nada de lo que hablaron (bendita barrera idiomática).
Siguiendo con nuestro paseo llegamos a una calle donde abundaban las librerías junto con las tiendas de comida para llevar. Las primeras sacaban sus estantes a la calles como en las ferias del libro de aquí. No hace falta decir que no nos atrajeron mucho, aunque encontramos libros en otras lenguas (incluso alguno que otro en español). Las segundas ofrecían un olor tan atractivo como excesivos era sus precios. Había, además, un grupo francés tocando. Compré una postal de la catedral en una de las tiendas para mi abuela (espero que no le importe que no sea un catedral católica). También encontré mis preciosos comics (sólo mangas) y adquirí el número 2 de Naruto, en alemán, por el módico precio de 5 Euros frente a los 7/8 Euros que valen en España.
Terminando ya nuestra tournée llegamos a una sobria basílica católica del siglo XVIII cuyo único interés es el hermoso jardín frente a la que está levantada.
A todo esto eran ya las 1 y decidimos volver, no sin antes hacer la compra (El Pais incluido) y volver a Karlshoff.
Menú de hoy
(Sección dedicada a nuestras madres que quieren saber si comemos bien y a los futuros erasmus que quieran conocer lo que se estila por estos lares en materia gastronómica)
Almuerzo:
-> Lentejas de lata, sorprendentemente buenas aunque sea un pálido reflejo de las que conservamos en nuestra memoria asociadas a nuestras progenitoras.
-> Ensalada de lechuga y tomate ¡regada con aceite de oliva! Aunque italiano (que duda cabe X( ).
Cena:
-> Menestra de verduras. Kevin nos preparó una fuente enorme de comida. Debía ser un plato típico alemán. Se pasó toda la tarde haciéndolo y no lo cierto es que no estaba malo. Pero me temo que los productos alemanes no son los mejores para hacer este tipo de platos. Además, no acabo de cogerle el punto a la salsa de yogurt que abunda tanto por aquí
Fmdo: FMA

Carol Yoda dijo
No está mal chicos, se nota que os estais adaptando. Aprovecho para recordar a Ytorwing, que por favor se haga con un ejemplar de "El Hobbit" en alemán, amén de un ejemplar de "Mortadelo y Filemón" (creo que es clever y smart) para Bobby. Si los consigue, haré una generosa aportación al fondo común para gastos extras (dentro de mis posibilidades, claro está).
11 Septiembre 2005 | 10:13 PM